Soy mujer. Y tengo la regla. Y me pongo de mala hostia cuando la tengo y cuando no, también. De la misma mala hostia que te puedes poner tú. De pequeña incluso jugaba con coches y a veces hasta visto de azul. Porque sí, porque me sale de las pelotas. Aunque no tenga. Soy así y me da la gana usar las mismas expresiones que cualquier hombre porque la única diferencia entre ellos y yo es eso que les cuelga entre las piernas.

Y es que hoy nos vamos a poner serias y vamos a tratar un tema que llevamos arrastrando casi casi desde que Eva mordió la manzana.

Y es que quizá ahí está el problema. Desde el inicio de la humanidad (o de lo que quiera que hayan sido protagonistas Adán y Eva) la figura de la mujer ha sido asociada a connotaciones negativas. Eva mordió la manzana y ¡ale!, a tomar por culo todo el mundo del paraíso. Claro, en esta historia la culpa tenía que ser de la mujer.

Pero lo cierto es que no hay que viajar tanto en el tiempo para identificar este problema. Sin ir más lejos, está presente en nuestro día a día, en las expresiones cotidianas de nuestro entorno. Porque que levante la mano quién no haya visto nunca a un hombre llorar. Y, en ese contexto, no habéis escuchado también al “típico” diciéndole la genial frase: “¿qué eres una nenaza?”.

Y es que así se ha educado a la sociedad: con el pensamiento de que llorar es de niñas y ser débil también. Y muchos otros aspectos que dejan a la mujer en una situación inferior a la del hombre. Y en todo esto, la publicidad ha jugado un papel muy importante.

Evidentemente, cuando ésta nació se vivían otros tiempos. Era una época en la que la mujer se dedicaba única y exclusivamente al hogar, a los hijos y al marido. Y el hombre a trabajar. Así eran los estereotipos y así lo muestra la publicidad de la época.

anuncio bien anuncio bien 2

Pero lo curioso no es ver la publicidad de entonces sino descubrir cómo aun hoy muchos anuncios representan (aunque no de una forma tan exagerada, evidentemente) estos mismos estereotipos.

Veamos este spot de Heineken. Una vez más, los hombres al fútbol y las mujeres a la ropa.

Con este recopilatorio de anuncios de juguetes podemos ver cómo desde bien pequeños nos categorizan y catalogan. Los juguetes de niñas enseñan cómo ser madre, el hogar y la belleza, y los de niños están enfocados a la aventura, la acción, la competencia y la agresividad.

Lo mismo pasa con los colores. ¿Os habéis fijado en los juguetes de niñas? Mirad una muñeca y enseguida veréis cómo la caja en la que se cobija es rosa. Y si es muñeco, veréis que es azul. Así pasa. El sexo nos condiciona para todo. Así nos han enseñado.

Y, claro, así ¿cómo quieren que crezcamos? Menos mal que crecer no es lo mismo que evolucionar y esto último lo hemos hecho un poquito mejor.

Porque lo cierto es que, aunque aún nos falta mucho por conseguir, cada vez hay más conciencia sobre esta problemática. E igual que la publicidad nos influencia en ocasiones a mal, muchas veces crea conciencia en la sociedad y abre los ojos a muchas personas.

Es el ejemplo de Dove. A simple vista sólo es una marca de cuidado personal, pero en realidad es mucho más.

Desde sus inicios ha luchado por romper con los cánones de belleza establecidos donde lo perfecto era ser una mujer 90-60-90. Buscó la belleza real, esa que tenemos cuando nos levantamos de la cama o cuando en Navidad nos hemos comido unos turrones de más. Esa belleza común y, sobre todo, real. Nos ha enseñado que la belleza es algo más que un físico perfecto, pero lo más importante es que ha mejorado la autoestima de muchas mujeres. Aquí unos ejemplos de sus preciosas acciones.

¡Y por fin hemos llegado! Estamos donde más quería estar porque me moría de ganas de mostraros esta acción.

Un experimento que se convirtió en viral para darnos a todas un golpe de realidad y mostrarnos lo capullo que es el ser humano. ¡Disfrutadlo!

Ojalá yo fuera como una niña y ojalá tuviera esa fuerza y esas ganas de comerme el mundo. Y ojalá nunca NADIE nos cortara las alas.

Después de esto, ¿alguien se atreve a decir que las mujeres no somos fuertes? Pues por si te queda alguna duda, te invito a ver otra gran acción convertida en viral.

Y ahora, ¿te queda alguna duda?

Yo sólo te invito a que salgas a la calle y te comas el mundo. Me da igual si eres hombre o mujer, sólo te invito a que rompas barreras y corras con todas tus fuerzas como una niña para llegar donde quieres, a que llores no como un hombre o como una mujer sino como una persona, a que luches como nunca como hace una madre y a que mires a los ojos a la gente y no veas nada más que personas iguales que tú.

Porque como dice ING DIRECT en su spot, seamos libres de comisiones y libres de condiciones. Así que dejemos ya de lado el rosa y el azul y mezclemos colores, mezclemos sexos, razas y vida. Unamos todo para hacer de este un mundo mejor, un mundo de iguales.

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