No te fíes del título, aquí no vas a leer algo sobre el hombre de tu vida, porque si algo sabemos -y si no lo sabes, te lo confirmamos- es que todo príncipe azul destiñe y que la paleta de colores es tan amplia que puedes coger tu pincel y escoger el que te dé la gana.

Y aunque esto ha costado asimilarlo, las marcas ya empiezan a cambiar los príncipes por las princesas -aunque sigan siendo rosas, paciencia, ya cambiará la cosa- y a pintar a las segundas como personas autosuficientes que no necesitan hombres para sobrevivir. ¿Pero quién iba a saber más de la corte que Galletas Príncipe?

Y, ojo, que aún pueden mejorar. ¿Por qué héroe y no heroína? ¿Por qué un vestido rosa? Y, si nadie se ha fijado, ¿por qué el príncipe le dice que para salvarla tiene que acercarse a él? Princesa, hija, huye, corre como nunca, y no porque él no sea «tu príncipe», sino porque no hay que tener muchas luces para quedarse delante de un dragón esperando a que te coma… Veis como no hay que fiarse de los príncipes…

Total, que, a pesar de que el cambio social empiece a verse cada vez más en televisión y en publicidad, todavía queda mucho por delante, pues todavía encontramos anuncios que reflejan ideas ancestrales.

Y el futuro de la niña es hacer ballet y el del niño escalar o estudiar matemáticas, cosas de hombre, claro. ¿Y quién ha desarrollado Almirón Advance 2 y 3? En el spot sólo aparecen dos hombres. Igual suena un poco radical o exagerado, pero la verdad es que este anuncio es un poquitín troglodita en comparación con el anterior.

Y no se trata de ver cuál es el mejor, la idea es que, al final, no le demos tanta importancia a los colores. Por que, en el fondo, ¿a quién le importa si el príncipe va vestido de azul? Si mientras lleve chocolate y nos mire como mira a sus galletas… ¿No?

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